Valeria Montes · Sevilla, 1995
El cuaderno azul
A los seis años, Valeria organizó su primer desfile en el pasillo de casa, con los zapatos de su madre y una cortina como capa. A mitad del recorrido se cayó. Se levantó, hizo una reverencia y anunció: «Eso también formaba parte del espectáculo».
Su abuela Carmen, costurera, le regaló un cuaderno azul para dibujar vestidos. En la primera página escribió: «Lo importante no es que te miren. Es que te reconozcas».
A los dieciocho se marchó a París como modelo. Hubo castings sin respuesta y cenas de sopa. Su amiga Inés le enviaba notas de voz cantando fatal hasta hacerla reír. El cuaderno viajó siempre en su maleta.
«Aprendí a caminar para otros. Con él aprendí a quedarme.»
